1994

De cómo Anselmo de Piñones y CCyLB hacen patria

Recordando los consejos que las Hermanas Calcutianas les habían dado en Roma, deciden integrarse en el ambiente de la ciudad y conocerla antes de proseguir su viaje a Finisterre, el fin del mundo. Unos amables oriundos los encaminaron hacia el cabaret El Plata, donde el destino hizo que Canisio se encontrara con un gran amigo de la infancia: El Vaso Solanas.

Reencuentro de Canisio Culeras y El Vaso Solanas

Reencuentro de Canisio Culeras y El Vaso Solanas en El Plata

Aunque en un principio El Vaso Solanas creyó ver en Canisio a un marchante interesado en su obra dado el porte cosmopolita de Canisio (llevaba cordoncillo para sujetar sus gafas de severa miopía), no lo reconoció en un principio, pero sí en cuanto escuchó su voz.
Tengo una pequeña laguna nemotécnica, mi siguiente recuerdo es ver a Canisio y a El Vaso Solanas cantando “Carabelas de Colón, virad en redondo prestas”. Les jalonaban unas coristas robustas y de porte zalamero y la Sangría brincaba de mesa en mesa. ¡”Qué noche, Tomates y Cebollas! ¡Como las de los buenos tiempos!
El caso es que después de este primer encuentro, hubo otras coincidencias y hasta reincidencias, y salió a la luz su pasado común: Canisio y El Vaso Solanas se conocieron en la academia de Bellas Artes de Antonín Slavícek en Praga. Fruto de aquellas sesiones de pintura, Canisio padeció de Saturnismo (exceso de plomo) y aunque hoy está curado, aún tiene el vicio de chupar pinceles.
El Vaso Solanas mantenía amistad y correspondencia epistolar con el maestro Marteles, y el círculo se cerró cuando celebraron su reencuentro por todo lo alto celebrando una Exposición y Concierto Universal en el corazón de la sapiencia zaragozana: El Muy Noble Paraninfo Universitario.

Paraninfo

Paraninfo de la Universidad de Zaragoza

El Vaso Solanas y Marteles se encargaron de la parte plástica y CCyLB se dedicaron a indigestar con su espectáculo el cava y las viandas que se sirvieron en la inauguración. La exposición fue un éxito de público, aunque no de crítica. El Gran Retablo Universal que los artistas colocaron en la escalinata de acceso a la sala Paraninfo hubo de ser retirado a requerimiento de la autoridad universitaria.

Gran Retablo Universal

Gran Retablo Universal

Ello acarreó una reacción acalorada de parte del claustro que se oponían a la censura de la obra. El asunto se saldó con la retirada del Gran Retablo Universal de la ubicación para la que había sido concebido y cierto revuelo en la prensa local hacia el asunto.

La prensa se hace eco del escándalo

La prensa se hace eco del escándalo

En la primera aparición pública de CCyLB, escándalo acompañando al grupo. “Tomates y Cebollas, siempre dando el cante”, pensé.

Canisio Culeras y Las Berretes

Canisio Culeras y Las Berretes en los camerinos del Paraninfo

El espectáculo que dieron CCyLB fue impoluto. Además, El Vaso Solanas y Marteles habían confeccionado unos trajes nuevos para el grupo, siguiendo unas precisas indicaciones de Pietro di Scala, que guardaba celosamente La Berrete Hortensia en un corbillo.

Canisio Culeras y Las Berretes

Primeros berridos del show

Todo comenzó con un estacatto tranquilo emanado del triángulo de Canisio. Esa fue la señal para dar comienzo al convite.

Canisio Culeras y Las Berretes

Vestimenta realizada por Pietro di Scala

Canisio Culeras y Las Berretes

El público no se atrevía a acercarse al grupo

La muchedumbre se apiñó junto a las mesas de las viandas y la bebida comenzó a escanciarse con generosidad, tanta que incluso llegó a los músicos. Los camareros llevaban un gorro de lana y unas polainas gigantescas, me recordaban lejanamente algo de tiempo atrás.

Canisio Culeras y Las Berretes

Aura Trifonte sobre Canisio

La pieza inaugural fue Morro de Concejal” versión dilatada. Con “Polka Sintáctica” hubo un movimiento general de desbandada y “Azofaifa” levantó ampollas.

Canisio Culeras y Las Berretes

Escenario a pie de suelo

Pero cuando interpretaron “Tralará” los excusados se colapsaron y se abrieron las salidas de emergencia. ¡Qué espasmos entre el público! ¡Qué desasosiego interior! Cuando el espectáculo terminó quedaban en la sala El Vaso Solanas, Marteles y los camareros que se estaban tapiñando las sobras del convite.
Y allí estaba yo, Anselmo de Piñones, para ser testigo y cronista de estos sucesos, en el año del Señor de 1994.

De cómo CCyLB animaron a la lectura

Canisio Culeras y Las Berretes

Reseña del show en la Biblioteca de Aragón

Dispuestos a ampliar el vasto acerbo cultural acaecido por el paso de generaciones y más degeneraciones, CCyLB deciden imbuirse del saber que les faltaba y acudir a la Biblioteca de Aragón amparados por el ciclo “Música entre libros”.

Canisio Culeras y Las Berretes

La Biblioteca de Aragón redecorada para acoger el show

El guardia de seguridad hizo pasar a toda la banda y sus instrumentos por el arco detector: el mecanismo se empeñaba en activarse con los hierros de la batería de La Berrete Nicanor Pé, los amplificadores de las Berretes Nº 50 y Enano Andrade, el pandero de la Berrete Hortensia, las bártulos de la Berrete Curro Matachín y las gafas de Canisio. Consiguieron franquear la entrada no sin antes ofrecer una hez al cancerbero.

Canisio Culeras y Las Berretes

Escenario de la Biblioteca

“¡Qué show, Tomates y Cebollas”! Público selecto y escogido (aunque personalmente pienso que no escogieron bien).

Canisio Culeras y Las Berretes

Nunca había pasado por allí semejante tropelía musical ni habían tenido que soportar tantos decibelios

Según palabras textuales del director de la Biblioteca, “nunca había pasado por allí semejante tropelía musical ni habían tenido que soportar tantos decibelios”.

Canisio Culeras y Las Berretes

Programa de mano

Esta vez el grupo tenía planeado hacer la mitad del espectáculo a la brava y entremedio darle una pastilla a Canisio para prevenir sus lapsus nemotécnicos, En la primera parte interpretaron a los clásicos, en la segunda se alteró el orden porque Canisio se olvidó de tomar la pastilla y después terminaron con una recena.

Canisio Culeras y Las Berretes

Tocados de Las Berretes

Además, incorporaron al espectáculo un nuevo elemento: imágenes en forma de diapositivas que bombardeaban al espectador con sugerencias relativas a las letras de las canciones.

Canisio Culeras y Las Berretes

Diapositivas de fondo

Este apoyo visual funcionó de mil maravillas. El autor de semejante dispendio visual fue el fotógrafo leciñenense Fernando Serrano a quien el grupo conoció en una barbería el día en que encontraron el sentido de la vida.

Canisio Culeras y Las Berretes

Instante antes de que el público abandonara la sala con las tripas removidas

Canisio Culeras y Las Berretes

Virtuosismo musical de Las Berretes

Tras el concierto apareció en la prensa canallesca una sola reseña:
“Hablar de CCyLB supone una ruptura en lo que se entiende como grupo musical al uso, no solo por lo que respecta a las canciones, sino por su concepción del espectáculo como algo más complejo que predispone al público a colaborar y tomar partido de lo que sucede en el escenario, o renegar.
Encontrar a CCyLB sobre un escenario, es ante todo abandonarse a la promesa de dejarse sorprender, no tanto por el impacto visual que provoca el atrezzo del grupo y la proyección en el escenario de imágenes alusivas a los textos de las canciones, como por la frescura y el surrealismo de las letras. Los temas de las mismas no admiten encasillamiento posible.
Tampoco lo hay en lo musical, usando y disfrutando así de una libertad total a la hora de componer e interpretar, que da como resultado una amalgama de sugerencias difícilmente clasificable y que rara vez deja indiferente. Estamos ante una expresión total y sin complejos, ante un grupo que disfruta con su trabajo y espera que el público disfrute asimismo”.

Canisio Culeras y Las Berretes

Como curiosidad técnica, el programa de mano fue realizado con medios de alta tecnología para reproducción mecánica de imágenes: se empleó una fotocopiadora.

Tras estas dos irrupciones en la escena local, CCyLB se plantea si continuar viaje hacia Finisterre, el fin del mundo, o continuar por estos andurriales algún tiempo más. Por mayoría simple y en segunda ronda decidieron continuar un poco más en Zaragoza. Por otra parte, le encargaron a la Berrete Nicanor Pé la misión de buscar algún lugar en que dar el espectáculo.
Incorporan al grupo una nueva Berrete: Pilarín, que cumplirá el papel de caja de ritmos. Al poco, inspirados por la Sangría, otros destilados aromáticos, y tras ciertos y complicados trabajos manuales, compran una grabadora de 4 pistas para hacer un registro sonoro de sus piezas musicales.

La Muqueta

La Muqueta

Llamaron a la obra La Muqueta y constaba de seis porciones: “Visiones Proféticas”, “La Voz Morena”, “Polka Sintáctica”, “Días de Resaca”, “Negocio Divino” y “Repúblicas Isobáricas”, en formato de casete.
Y allí estaba yo, Anselmo de Piñones, para ser testigo y cronista de estos sucesos, en el año del Señor de 1994.

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