Gira Eurasia

De cómo Anselmo de Piñones conoce mundo junto a CCyLB

Canisio Culeras y las Berretes

Gira de CCyLB por Euroasia

Durante un año y un día recorrimos diversos lugares con disímil fortuna. No había un plan definido, más bien nada era preciso. Nos movimos al barrunto que marcaban los acontecimientos, siempre con el sentido de la vida que tienen CCyLB. No quiero extenderme en detalles pero todo lo que no contaré serviría para llenar muchas enciclopedias. Viajamos en diversos medios de locomoción: tren, paquebote, trineo, camioneta, galera, camello, burro, cabra y a lomos de porteadores.

Polonia

El grupo acudió al Festival de la Canción Popular Marinera que todos los años se celebra en la ciudad de Opera Lesna.

Canisio Culeras y las Berretes

Festival Szanty Festycie

El Szanty Festycie, como se conoce popularmente al Festival, se celebra al aire libre en una inmensa explanada.

Canisio Culeras y las Berretes

El Festival tiene una curiosa normativa que permite al público arrojar al mar a los artistas que menos les hayan gustado.

Como CCyLB era un grupo invitado, estaban exentos de ser arrojados al agua.
Mientras los grupos y hermandades iban actuando, mi hermano de padre Fulgencio y yo, aprovechamos para recorrer los puestos que rodeaban la planicie.

Canisio Culeras y las Berretes

En uno de ellos, observé cómo un anciano de aspecto fato estaba destilando un licor, con un aroma tan delicioso, que sentí unos espasmos transitorios.

Le pregunté por el nombre del licor y me contestó que era Tarniowka. Me dio a probar un sorbo y descubrí extasiado que era licor de ciruelas. “Tomates y Cebollas, no me lo puedo creer” proferí. Le compré dos bidones y mandé que los llevaran a mis aposentos.
Justo nos llegó alcanzar el escenario, cuando CCyLB iban a dar el espectáculo. Habían preparado dos piezas para esa noche: La Piccola canzonetta“, que narra las aventuras de dos gondoleros, y un Popurrí de habaneras, mazorcas y sainetes náuticos, que llamaron “Va calao el bacalao”. El público quedó estupefacto y lo más importante, se quedó durante todo el espectáculo.

Canisio Culeras y las Berretes

No ocurrió así con el grupo Arkadiusz Dómine y la hermandad Przemyslaw Marinovskycie que fueron arrojados al agua al término del festival.

Tanto Canisio como Las Berretes colaboraron decididamente en lanzarlos al mar. Pasado el festival, el grupo se asiló una temporada en el Balneario Marítimo de Kolobrzeg, buscando inspiración para sus próximos espectáculos.

Moscú

Tras un rimbombante recorrido en trineo, jalonado con Goluboi Topaz Cirueloik, un exquisito vodka aromatizado con ciruela, CCyLB aparecen en Moscú bajo una ingente tormenta de nieve. El objetivo del grupo era investigar acerca de unos cantos graves y profundos que se ejecutaban en las celebraciones litúrgicas, y la compra de ciertos libros prohibidos que les habían asegurado que encontrarían en una librería de la ciudad.

Canisio Culeras y las Berretes

Moscú

Después de una larga entrevista con Igor Serguei Alexander Dimitri Medveddentroff, patriarca local, el grupo concreta una cita para el domingo siguiente en la catedral. El día señalado acudimos a la catedral embutidos bajo varios mantos de ropa y uno de nieve.
Al poco de empezar la ceremonia, un galán de barba luenga se acercó al altar y comenzó su canto. “¡Qué poderío sonoro, Tomates y Cebollas!” Los sonidos que emitía eran tan graves que algunos no se oían. Se veía que el galán movía la boca pero nosotros éramos incapaces de oírlo, tal era su timbre de armonioso. Mi hermano de padre Fulgencio obtuvo unas magníficas escenas con su tomavistas.

El clímax se alcanzó cuando estuvo cuatro minutos seguidos emitiendo la misma nota: estallaron todas las ventanas de la catedral y los cristales de las gafas de Canisio. Asombrado quedó el grupo tras la representación. Caminaron al azar por las vías, visitaron algunas tabernas y, al llegar a la calle Nikolskaya, encontraron el objetivo de su deseo: la librería Sytin.

Era un antro construido de madera y, por precaución, decidieron no hacer trabajos manuales en ella. Comenzó la búsqueda de los libros. A mí no se me permitió participar en la búsqueda, ni siquiera me dijeron de qué libros se trataban.

Canisio Culeras y las Berretes

Me senté un rato y no sé qué ocurrió después, tengo una pequeña laguna nemotécnica.

Mi siguiente recuerdo son unos gritos desaforados que propiciaba un hombre. Al parecer, La Berrete Curro Matachín le había dado un pisotón involuntario. Tras las disculpas pertinentes, entablaron conversación con el desconocido y, un poco más tarde y tras unos cuantos vodkas, traban amistad con él. Se trataba de Dmitriy Vinográdov, a la sazón director de los Coros del Ejército Ruso.

Tras conocer las vicisitudes del grupo, les consigue una actuación en la taberna de los oficiales de rango. Es tal el impacto que provocan CCyLB, que decide invitarlos a participar en el Festival Anual de Coros del Ejército Ruso. La única exigencia que impone al grupo es que lleven una muda limpia.
Los ensayos previos fueron inmortalizados por mi hermano de padre Fulgencio con su tomavistas.

El día de la actuación, cuando el coro ya estaba preparado, CCyLB emergió del fondo del escenario al grito de “hevy-pop-jazz”.

Canisio Culeras y las Berretes

El coro atacó una pieza muy conocida para la concurrencia que comenzó a batir palmas y a mitad de la canción, CCyLB ejecutaron una coreografía con ribetes locales que entusiasmó al público.

Canisio Culeras y las Berretes

La unión de los instrumentos convencionales del coro con los del grupo fue recordada por el respetable durante mucho tiempo. Fueron condecorados con la medalla al Mérito por el Intercambio Sonoro, en un solemne acto en el que Canisio estrenó unas lentes nuevas, regalo del ejército ruso.

Turkmenistán

CcyLB tenían noticias acerca de una extraña polka en la que los participantes no paraban de dar vueltas sobre sí mismos. Intrigados por tal menester, fueron hasta Ashgabat para contemplarlo con sus propios ojos. Los nativos los acogieron muy bien, tal vez a causa del parecido de sus vestimentas y las del grupo, o acaso les tomaron por parientes lejanos.

¡Qué me sé yo! El caso es que CCyLB fueron testigos y partícipes de la Hadra, la Danza Ritual.
Nos llevaron al patio de una casa, donde echaron unos pozales de agua para humedecer la tierra. Varios hombres se situaron en hilada frente a nosotros y, cerrando los ojos, se quedaron quietos. Dos chavales vinieron hasta nosotros con una bandeja llena de unos vasos diminutos. El líquido tenía un color verde transitorio y estaba muy frío. Tras probar la bebida descubrí que era té de ciruelas. “Esto es vida, Tomates y Cebollas”, pensé. Después vino a mí una laguna nemotécnica y lo siguiente que recuerdo es que comenzó la Hadra.

Poco a poco los hombres se movieron despacio y dieron una vuelta sobre sí mismos. Este proceso lo repitieron durante ocho mil setecientas cincuenta y tres vueltas, cada una de ellas más rápida. Yo no sabía porqué no salían despedidos con el movimiento y se iban volando. Durante el show todo estaba en silencio, solo se escuchaba el sonido de los pies al girar y el del té de ciruelas al caer al coleto. De pronto todos se pararon. El jefe del clan, llamado Saparmurat, se levantó y recitó una poesía que hablaba con bellas metáforas de sus ancestros. Después se dirigió a Canisio y le invitó a recitar otra poesía, con lo que terminó el ritual. Aquí les adjunto los citados plectros.

Plectro de Saparmurat

Espejo
Juntos surcamos el cielo
Inmersos en el mar
Siempre rozando
La superficie del espejo
Mirada
Mientras el jinete se centra
en la presa que persigue
No existe límite
para la mirada del caballo

Plectro de Canisio

Espejo sin reflejo
Espejo encadenado a la sombra
Espejo sin conejo y sin Alicia
Sin mago, sin vuelta, sin azogue
Sin imagen reflejada en él
Monaguillos degollados
Cuelgan de la punta de la torre
En la noche de carnaval
Escupen y vomitan
A los beatos cegatos que escuchan sus eructos.

Al terminar, Saparmurat nos convidó a una lifara.

Tras la ingesta de diversos destilados y alguna hierba aromática, hubo una interesante situación: las Berretes Enano Andrade y Hortensia se pusieron a hacer la Danza Ritual, animados con palmas por los asistentes.

Canisio Culeras y las Berretes

Con un estilo bastante zaforas comenzaron a dar vueltas cada vez más rápido, como una galdrufa desbocada.

Tras un espectacular movimiento, comenzaron a hundirse poco a poco en el suelo, levantando tierra a su alrededor. Los presentes comenzaron a silbar, a berrear y a aplaudir. Cuando solo quedaban visibles sus cabezas, los chavales les ayudaron a salir del agujero.

Estuvieron un rato muy farrucos y recibieron enhorabuenas de todo el mundo.

Armenia

En Chosrow, Armenia, CCyLB deciden descansar unos días en la posada Ordzhonikidze. Se dedican a dar paseos por los bosques y a hacer surf en el río Araks.

Canisio Culeras y las Berretes

Es este un período de composición de piezas polifónicas tales como Organum Nuostro, Conductus Urenuostro o De Triplum Papelum

Preparan una serie de coreografías inspiradas en los linces y leopardos que ven por los bosques.

No pudiendo pasar desapercibidos, corre la voz de que el grupo está en la ciudad y son contratados para dar el espectáculo en el cabaret Astafiyev, el sitio más emblemático del lugar, en un horario poco convencional para el grupo: la hora de la siesta.

En el show reparten rodajas de mortadela plastificadas y tajadas de pan untadas con ciruela cárdena.

Canisio Culeras y las Berretes

Además, La Berrete nº 50 efectuó un depilado integral de su bigote, tras perderlo en una apuesta. Mi hermano de padre Fulgencio, obtuvo estas instantáneas del evento con su Cámara Kirkian.

Nikolai, el dueño del cabaret, queda encantado con el grupo puesto que alejaban a la clientela de una manera rápida y así él podía irse antes a dormir.

Canisio Culeras y las Berretes

Gracias a mi hermano de padre Fulgencio, que le hizo un soberbio retrato a Nikolai, fuimos agasajados con setecientos litros de vodka amerado con ciruela para enderezar nuestro camino.

Recuerdo que a la salida del cabaret, una docena de gatos estaban sacando de los cubos de la basura las dádivas que el grupo había repartido. ¡“Tomates y cebollas, qué insensibles al arte”! pensé encrespado. Los muchachos, en este caso, opinaban igual que yo, así que con un corte de mangas colectivo y al grito de “hevy-pop-jazz”, subimos a unos trineos y nos alejamos de aquel lugar, por supuesto sin pagar ni un solo Dram.

Siria

En Damasco, el grupo actuó en la Jaima del jeque Abou al-Nawas cerca de Palmyra.

Un público muy receptivo en el que había doce jeques, cuatrocientos sirvientes, mil mujeres y setenta mil camellos. Al terminar el espectáculo cayó una lluvia torrencial como no se recordaba en años. ¡Y qué hospitalidad la de los jeques! No escatimaron con el condumio, la bebida y las hierbas espirituales. Eso sí, no nos dejaron acercarnos a las mujeres con gran pesar por nuestras partes.

CCyLB hizo un espectáculo libre, improvisaron distintas piezas y alternaron con otras convencionales. Dedicaron la pieza “Visiones Proféticas” a todos los jeques, siendo acogida con gran beneplácito. Lo curioso fue ver cómo una cría de camello, que llamábamos Chicote, seguía a La Berrete Nicanor Pé por todas partes. Incluso durante el espectáculo se situó detrás suyo. Yo agoté todas mis reservas de Slivovice para mi gran pesar y lo sustituí por leche de camello amerada.

Canisio Culeras y las Berretes

El día de la despedida, no hubo manera de alejarse de Chicote. El jeque Abou al-Nawas se mostró comprensivo y se lo regaló a La Berrete Nicanor Pé.

El grupo, a cambio, le ofreció dos docenas de cascabillos de diversos colores y un traje de buzo completo.

Egipto

El incidente más extraño ocurrió cerca de Alejandría. La actuación fue en las catacumbas de Kom es-Shoqafa a la hora del plenilunio.

Fue hacia la mitad del espectáculo cuando comenzó a oírse una especie de clamor. Poco a poco el sonido se aproximaba y de repente vimos cómo una manada gigantesca de lobos se acercaba al escenario y comenzaban a llorar desconsoladamente. Incluso parecía que lo hicieran siguiendo el ritmo. Todos se miraron sin saber qué hacer pero La Berrete Enano Andrade, siempre atenta a estos menesteres, saltó del escenario y se marchó corriendo.

Canisio Culeras y las Berretes

Los lobos aullaban cada vez más afligidos con un estremecedor “juuuvi-puuuooo-lluuuuasss” que se propagaba por las catacumbas y reverberaba con ecos amenazantes.

Oímos un silbido y vimos a La Berrete Enano Andrade que venía con una recua de caballos.

Saltamos a ellos y salimos al galope. Los lobos nos siguieron durante un día completo hasta que se dieron cuenta de que nuestros caballos eran los más rápidos del oeste. Fruto de esta experiencia es la famosa pieza Mi caballo”.

Libia

Especialmente mal lo pasó mi hermano de padre Fulgencio, una noche en Trípoli.

Canisio Culeras y las Berretes

Mi hermano de padre Fulgencio

Los colchones de la posada estaban rellenos de paja y tuvo el infortunio de clavarse una aguja en el culo. A raíz de este incidente, CCyLB compusieron una pieza llamada “Culo de fresa” que estrenaron en Hungría con gran éxito. Lo cierto es que mi hermano de padre Fulgencio se recuperó pronto y además devolvió la aguja a la posadera, Bassâm, quien le agradeció el detalle cambiándole el relleno del colchón.
Durante la estadía en Libia dieron el espectáculo en el festival de Ghadames, un festival folklórico internacional que se celebra cada año y está considerado como uno de los acontecimientos más importantes del país.

Para la ocasión, CCyLB adoptaron en sus vestimentas un guiño al traje local, el Barracano, una prenda larga y suelta que cubre el cuerpo de la cabeza a los pies, dejando a la vista sólo un ojo.

Canisio Culeras y las Berretes

El Barracano

El show fue resonante y disonante: la mayoría del público huyó espavorido. Aguantaron hasta el final una docena de personas que aplaudían entusiasmados al grito de “Yo nunca vi doble”. Al contemplarlos más detenidamente me fijé en que todos eran tuertos. Al parecer, eran los parias del lugar. Su amabilidad rayaba en la servidumbre, cosa que aprovechó el grupo para intercambiar experiencias y otras hierbas.

Nos invitaron a compartir con ellos el Ftaat y unas extrañas bebidas de color impreciso que al abrirlas soltaban gas. Interesado por su contenido pregunté a nuestro anfitrión Az-Al-Sahbha por su contenido.

Canisio Culeras y las Berretes

Incontinencia etílica de Anselmo

Me dijo que era una especie de gaseosa de ciruelas. “Tomates y Cebollas”, lancé. “Esto sí ha sido una sorpresa”. Compré una buena provisión y esa noche dormí como en mucho tiempo no lo hacía.

Grecia

Si algo causó una huella imborrable en CCyLB fue conocer a Los Rembetes. Ocurrió en Nafplio, muy cerca de la acrópolis de Atenas. Tras un espectáculo en la taberna Vassilis, dos hombres se acercaron al camerino del grupo. Su aspecto era elegante aunque al hablar parecían un poco apimplaos. Impresionados por lo que acababan de ver invitaron al grupo a asistir a una reunión de Rembetes. Los Rembetes, según explicaron, interpretaban una peculiar simbiosis de canciones de taberna, romances populares, salmos bizantinos y melodías balcánicas.

Entusiasmados por el fascal de conocimientos que podían compartir, CCyLB acuden esa misma noche a una Taberna Rembética y son presentados a Lykaios, el patriarca del clan. “Los Rembetes o Mangues somos hombres que vivimos según nuestras propias normas, ajenos a los usos y costumbres de la sociedad”, nos dijo. “No contraemos matrimonio, ni nos comprometemos de modo alguno con nuestra pareja. Odiamos a la policía, holgazaneamos en el trabajo, fumamos hachís, cocaína y la cárcel es un lugar familiar.

Canisio Culeras y las Berretes

Los Rembetes

Los Mangues vestimos conforme a nuestro particular estilo de vida: andar ladeado, pantalón estrecho, zapatos puntiagudos de tacón alto, navaja siempre colgada en el cinturón, la chaqueta enfundada solamente en la manga izquierda y la derecha colgando, con el brazo al aire y hacemos gala de una jerga propia. Nuestras canciones hablan del amor, la melancólica, la cárcel, la madre, el hachís de la taberna o la muerte. Y ahora que traigan vino para los invitados y que comience la música”.

Canisio Culeras y las Berretes

Taberna Rembética

Tomates y Cebollas, qué discurso”, pensé. Su voz era como una panoplia saltarina. Nos convidaron a un Santorini seco macerado con ciruelas y limón. ¡Estaba exquisito! ¿Qué sabor! ¡Y qué onnumiscencia! Aparecieron varios músicos que ocuparon asientos pegados a una pared y sin más comenzaron su canto. Sus voces eran opacas y graves, agudas y metálicas, todo al mismo tiempo; los instrumentos reverberaban melodías repetitivas que sonaban en mi cabeza como el cacareo de una urraca.

Canisio Culeras y las Berretes

Emerenciana

“¡Emerenciana!, exclamé”. Su recuerdo hizo que me zambullera en el Santorini y borró otros sucesos de mi cabeza.

Lo siguiente que recuerdo es una imagen de CCyLB improvisando unas piezas con Los Rembetes. En la taberna había una humareda considerable, tanto que mi vista era un poco difusa entre la bruma. Aún así distinguí a mi hermano de padre Fulgencio que estaba manipulando su tomavistas.

CCyLB descubrieron que tenían muchas cosas en común con Los Rembetes y durante un mes compartieron sus conocimientos, el Santorini, odiaron a la policía, holgazanearon en el trabajo, fumaron hachís, cocaína y la cárcel fue un lugar familiar. La influencia de la Música Rembética será muy importante en el futuro del grupo.

Turquía

Marchan de Nafplio en trineo, camino de Bagdag, pero en un cruce de caminos hay discrepancias acerca del itinerario a seguir.

Canisio Culeras y las Berretes

Deciden hacer noche en un bosque y observar las estrellas para orientarse y encontrar el camino conveniente.

Según el mapa que porta La Berrete Hortensia, estamos en el bosque de Ağrı. Mientras mi hermano de padre Fulgencio preparaba el campamento, el grupo se dedicó a los trabajos manuales para disponer una pequeña provisión.
A la medianoche nos adentramos en el bosque. Andamos hasta que Canisio se detuvo a orinar, momento que aprovecharon Las Berretes para preparar diversos utensilios por el suelo y cortar ramas de unas hayas. Mi escasa vista, la oscuridad del bosque y algunos litros del vodka de Santorini, impidieron ver qué hacían exactamente.

Canisio Culeras y las Berretes

Cuando todo estuvo listo formaron un corro y se pusieron a la cuacua unos con otros, hasta que formaron una torre de seis alturas.

Arriba del todo coronó La Berrete Nicanor Pé, quien sacó un cacharro parecido a un catalejo y estuvo mirando el cielo. Me parece recordar que la torre humana se balanceaba y que cantaban algo en voz baja, uno de esos mantras, que repitieron una y otra vez: “Un chaparrazo en la chepa y no te chemecas”.
Mis recuerdos se esbafan en ese momento. Debe ser que me arrullé con la antífona. Lo siguiente que recuerdo es una hoguera y todos dormitando a su alrededor. Por encima del fuego pasaba una y otra vez una mariposa Cleopatra dando una pátina irreal a la noche. A la mañana siguiente me dijeron que el oráculo había dispuesto continuar sur-sureste-norte poco rato- más sureste y volver hacia atrás media jornada.

Canisio Culeras y las Berretes

Así lo hicieron pero toman una dirección equivocada y aparecimos en Estambul.

Debo decir en mi descargo que no sabía qué planes tenía el grupo. Acudieron al cabaret Gizem, cerca de la plaza Taksim para ver un espectáculo de Gobek Dans, la danza del vientre.

Cuando se apagaron las luces de la sala, comenzó una música de tambores y otros instrumentos de cuerda, no sé decir cuales, ¡qué me sé yo!
Una mujer con el torso desnudo y unos velos cubriendo el resto de su cuerpo, comenzó una danza con un movimiento de cadera suave y cadencioso. Pronto fue cogiendo velocidad y sus movimientos se convirtieron en sensuales, provocadores, sinuosos.

Comenzó a quitarse los velos con el crescendo de la música hasta que no quedó ninguno. Todos contuvimos el aliento y no parpadeamos hasta que la música cesó y las luces se apagaron.
La sala estalló en un aplauso unánime que fue acallado por el “hevy-pop-jazz” que salió de nuestras gargantas. ¡”Tomates y cebollas, qué omnumiscencia”! Jamás había presenciado nada igual. Pedimos más Raki, ese anís que se toma en dos vasos.

En el primer vaso, hasta poco menos de la mitad, se pone el Raki que es transparente y se añade el agua. Entonces el Raki cambia el color a opalescente. En el segundo vaso solo se pone el agua. Se toma un trago del Raki, del primer vaso y un trago de agua, del segundo vaso.
Al rato, veo que el grupo sube al escenario vestidos con unos velos iguales que los de la mujer de la danza. Empieza a sonar la música y CCyLB improvisan su propia Gobek Dans, la danza del vientre. Son jalonados por el público y por la propia bailarina que también se sube al escenario a compartir la danza. Poco a poco se suman más espectadores y Canisio, ya sin velos, guía a la comitiva hacia la calle, donde la gente que los contempla, rápidamente se quita la ropa y se incorpora al festejo. Al llegar al Gran Bazar más de ocho mil personas desnudas seguían al grupo en su deambular, que terminó en el puente Boğaziçi Köprüsü donde siguieron bailando y tomando Raki hasta que amaneció en el Bósforo.

Eslovaquia

 

Muy solazada fue la estancia en Branov. Nada más llegar y con los bártulos aún sin desembalar fuimos a ver el castillo de Čachtice, la morada de Erzsébet Báthory, la Condesa Sangrienta.

Canisio Culeras y las Berretes

Erzsébet Báthory, la Condesa Sangrienta

Fue famosa por bañarse en sangre de doncellas jóvenes a las que previamente asesinaba.
El grupo disponía de invitaciones para asistir de balde. En la entrada se pusieron en jarretes y tomándose de los brazos entraron berreando aquello de “La vulgar dentellada ha quedado anticuada, los tiempos han cambiado, Condesa no seas camp”.

Canisio Culeras y las Berretes

“¡Qué escena, Tomates y Cebollas!”, pensé. Digna del mejor vodevil.

Canisio Culeras y las Berretes

Mi hermano de padre Fulgencio construyó una nueva cámara Kirkian más avanzada junto a La Berrete Nicanor Pé y realizaron diversas exposiciones en el castillo, con un resultado incomparable. Vean la siguiente instantánea.

En Branov nos alojaron en un monasterio en el que solo nos dieron de comer Páprikas y Brinza. Todas las noches después del espectáculo acudíamos a la taberna Papanisi a beber café de puchero muy fuerte, con los posos en el fondo de la taza.

Canisio Culeras y las Berretes

Aquí fue donde La Berrete Hortensia aprendió a leer los posos del café.

Para regocijo del público, a La Berrete Curro Matachín se le ocurrió que el grupo saliera a escena enronados en ajos, y así lo hicieron los diecisiete días que actuaron en Branov. Al terminar la estancia, hicieron un donativo de cuarenta y siete kilos de ajos al patronato de turismo de Eslovaquia.

Hungría

En Szeged se celebraba un carnaval especial, llamado Mohács, en el que todos los domingos, los grupos participantes portaban unas máscaras horripilantes para despedir el invierno. CCyLB participaron en el evento, hermanados para el desfile con la agrupación Los Busó.

Canisio Culeras y las Berretes

Carnaval Mohács

Portaban unos trajes, mezcla de Rembete y Barracano, que tuvieron una gran acogida. Tras el desfile, acudimos a una Csárda, una taberna típica en la que nos invitaron a degustar Tokaj, un vino blanco y fuertemente afrutado con ciruelas. ¡Qué sabor! ¡Y qué onmumiscencia!
Mis evocaciones se diluyen ahí. Más tarde tuve conciencia de estar en un cabaret, llamado Kor Képíró. En el escenario asomó un hipnotizador llamado Laszlo Veczi, conocido por el apelativo de El Chafardero.

Canisio Culeras y las Berretes

Laszlo Veczi, El Chafardero.

Aprovechando la presencia del grupo, El Chafardero solicitó la participación de Canisio para hacer un número. Canisio se sentó en una silla y el hipnotizador comenzó a sugestionarle.
Pasado un tiempo de hablar y hacer gestos, no ocurría nada y el público se impacientaba. De pronto, Canisio se levantó y empezó a berrear una retahíla de palabrotas, onomatopeyas animalescas y otras expresiones, con tal potencia y algarada, que El Chafardero reculó y se cayó del escenario.

Canisio comenzó a ejecutar una danza gitana, siendo secundado inmediatamente por Las Berretes. El Chafardero, a la vista de lo que estaba ocurriendo, desapareció corriendo, mientras el público estalló en aplausos y CCyLB saludaron al grito de “hevy-pop-jazz” y “más Tokaj”. Despertamos dos días más tarde con una resaca espantosa. Como consecuencia de tal dislate, el grupo compuso una pieza llamada “Días de Resaca”.
No obstante, antes de marchar de Szeged tuvimos la fortuna de descubrir el Unicum, un líquido amargo preparado con cuarenta clases diferentes de plantas.

Canisio Culeras y las Berretes

Dicen que esta bebida es uno de los mejores remedios para la resaca

CCyLB hizo acopio de Unicum en unos toneles rematados con unos zerzillos plateados, regalo del dueño del cabaret Kor Képíró, el voluptuoso Zsolt Veczi, junto con una nota críptica que decía: Si la piedra cae sobre el huevo, mala suerte para el huevo. Si el huevo cae sobre la piedra, mala suerte para el huevo”.

Roma-Vaticano

En Roma el grupo actuó en el cabaret Cola di Rienzo, muy cerca de La Via Venetto, en un espectáculo maratoniano que duró siete horas. Al terminar, un escolano visiblemente descompuesto se acercó al camerino a entregar un mensaje para el grupo: el eminente diseñador Pietro di Scala quería conocerlos personalmente y proponerles un negocio.

Canisio Culeras y las Berretes

Pietro di Scala

A la mañana siguiente acudimos a la mansión Scala. Fuimos agasajados por todo lo alto y lo bajo. El asunto a tratar era muy simple: el día 21 de diciembre, día de San Pedro Canisio, Pietro iba a presentar su nueva colección en el hall del Vaticano, y quería pedir al grupo que desfilara con unos trajes creados por él. El grupo aceptó con un unánime “heavy-pop-jazz” saliendo de sus golletes.

Los siguientes días fueron muy ajetreados. Pietro era muy laminero y comía unas pasturas malolientes pero era un gran trabajador y un diseñador muy novedoso. En pocos días tuvo listas las vestimentas. El día de la prueba era tanta la expectación que se podía cortar el aire con una astral. Cuando vi a los muchachos con los nuevos trajes exclamé: “Tomates y Cebollas”, este desfile será espectacular, un hito en la trayectoria del grupo. ¿Y cómo describir los trajes? Mejor vean una de las fotografías que tomó Fulgencio, mi hermano de padre.

Canisio Culeras y las Berretes

El día del desfile, el vaticano estaba colapsado: su eminencia, purpurados, la elite del arte vanguardista, diseñadores eméritos, eclesiásticos menores, prensa especializada y gorrones profesionales. A la hora del Ángelus comenzó la procesión.

Pietro había preparado el desfile como si de una procesión se tratase. En primer lugar apareció Canisio y detrás suyo, formando una ringlera, Las Berretes. Tras un breve saludo a la concurrencia, comenzaron con un Arabesque, un Échappé aux choisir, le Grand Pirouette, un Changements de Pied y Á Grand Terre. Sus vestimentas se movían con galbana y soltaban bolisas aromáticas con olor a ciruela.
Rompieron numerosas veces el protoculo deslizándose entre el público, entregando a los presentes una insignia con el emblema del grupo. A una señal de Canisio, unos escolanos introdujeron en la sala un tambor de tres metros de radio y decoración de Pietro. La Berrete Nicanor Pé lo afinó personalmente y lo probó durante un buen rato hasta que se quedó satisfecho. CCyLB ofrecieron el obsequio al santo padre al grito de “hevy-pop-jazz”.
El santo padre agitó una tringoleta y todo el mundo aplaudió entusiasmado.

Canisio Culeras y las Berretes

Pietro tuvo que salir a saludar y el desfile fue un éxito completo.

Nos llevaron después a una sala donde disfrutamos de un ágape. Todos los platos que uno pueda imaginarse estaban allí reunidos, vino exquisito, cava de reserva, licores espiritosos, carajillos aromáticos… “Tomates y Cebollas, qué banquete” pensé. “No se cuidan mal estos curas”. Los camareros llevaban llevaba un gorro de lana y unas polainas gigantescas. Su aspecto me traía recuerdos indefinidos a la mente. ¡Qué omnumiscencia!

Canisio se reunió con la elite del arte vanguardista, los diseñadores eméritos, la prensa especializada y los gorrones profesionales (quienes le dieron valiosos consejos). La Berrete Enano Andrade se acaloró un poco con los eclesiásticos menores por temas pequeños. Las Berretes Nicanor Pé y Curro Matachín les ganaron a los dados a varios purpurados. La Berrete Hortensia no paraba de quejarse porque el champán estaba esbafao, y algo de razón debía de tener, porque desde entonces se la conoce como la de la voz morena”.
La Berrete nº 50 tuvo una conversación particular con el santo padre, recordando antiguos tiempos.

Canisio Culeras y las Berretes

El santo padre fue actor de teatro y coincidió brevemente con La Berrete nº 50 en el grupo de teatro “Totus Tus”.

Hicieron juntos dos actuaciones de la obra “El soplón del Botafumeiro” de claro contenido social y pedagógico. La Berrete nº 50 hizo el papel de Botafumeiro mientras que el santo padre hizo de soplón. Según las crónicas la obra fue un fracaso clamoroso: entre el humo y los soplidos, el público salía de la sala llorando, tosiendo y maldiciendo.

Zaragoza

Canisio Culeras y las Berretes

Hermanas Calcutianas

Tras unos días de devoción por el ágape, y tras un encuentro casual con unas Hermanas Calcutianas, el grupo decidió ir a un lugar de nombre sugerente: Finisterre, el fin del mundo. A los pocos días de viaje, un suceso cambió los planes: íbamos en tren y un revisor pidió nuestros billetes. La Berrete Enano Andrade le ofreció los billetes al revisor, pero éste, al contemplarlos, comenzó a gritar con desafuero y quería echarnos del tren. “Tomates y Cebollas”, maldecí.

Canisio Culeras y las Berretes

Billete que ofrecieron CCyLB al revisor del tren

Tras ciertos debates dialécticos, algún que otro empellón y unos berridos malsonantes, llegamos al acuerdo de que no nos tirarían en marcha, sino cuando el tren parase en la próxima estación. El grupo terminó sus trabajos manuales y preparamos los petates.
Cuando el tren paró descubrimos que estábamos en Zaragoza. Rápidamente sacaron un mapa y consultaron algo. La única pertenencia del grupo era una recomendación de Pietro di Scala, así que acudimos con ella a un lugar llamado Hospedería del Pilar.

Canisio Culeras y las Berretes

Clase de canto en la Hospedería del Pilar

Allí el grupo fue bien atendido y además aprendieron los rudimentos de la música y el canto.
Mi única ocupación interesante durante aquel tiempo fue recorrer la ciudad para encontrar mi bebida favorita, el Slivovice. No tuve suerte pero en cuenta descubrí una bebida local, llamada Sangría, que me resultó deliciosa.

Canisio Culeras y las Berretes

Transubstanciación de la Sangría en el Santo Grial

Un día, en plena efervescencia etílica, tuve una un pensamiento trascendental, una revelación: Sangría es casi igual a santo grial, así que esa era la bebida de la purificación necesaria para encontrar el camino a Finisterre, el fin del mundo. “Tomates y Cebollas”, pensé: “Interesante concepto, se lo diré a los muchachos”.
El grupo estaba concentrado en un severo aprendizaje. Apenas se permitían alguna que otra escapada para acudir a la academia de danza de María de Ávila, tomar clases de teatro japonés en el Sushi Yam, recibir adiestramiento en telequinesia por la Logia de Inercia Expresiva Piramys o hacer surf por el río Ebro, su gran afición.

Canisio Culeras y las Berretes

Musicalmente, CCyLB beben de la fuente de la Gran Música: melodías inspiradas en el vasto acerbo cultural acumulado en generaciones, generaciones y más degeneraciones.

Canisio Culeras y las Berretes

Sones y tonadillas con ribetes (desde neogóticos a transilvánicos, isobáricos y rembéticos, soul, pop, rock y otras palabras extranjeras).

Canisio Culeras y las Berretes

El virtuosismo musical que desarrollarán en escena resultaría astringente, de no ser por los edulcorados gorgoritos de Canisio, conformando así una ecléctica mezcolanza, agradable al oído algunas veces.

Canisio Culeras y las Berretes

Poco a poco, CCyLB, van creando un repertorio propio y, buscando exorcizar el ambiente de beatitud que les rodea, se llenan la boca de sapos y culebras.

Buena prueba de ello son los siguientes versos:

“Tengo la voz morena como la mina de carbón y tengo muy mala leche, p’a todos soy un cabrón”
“Machaca tu cabeza, aféitate el culo”
“Oscureciendo cuestiones van sobando los cojones, coartando libertad por el bien de la nación”
“Retorcijóse de gusto y hasta cayóle la baba, y le corrió por los muslos Agüita de Carabaña”

Poco tiempo duró aquello y son expulsados de la Hospedería. Ya era hora de irnos de aquí” me dijo la Berrete Curro Matachín, “estoy harto de comer Crespillos”.

Canisio Culeras y las Berretes

Expulsión de la Hospedería del Pilar

Mal recibidos en todas partes, deciden ocultar su verdadera personalidad para no crearse más enemigos innecesarios. En sus actuaciones saldrán a escena con un velo trasgresor e infanticida y una actitud pragmática e iconoclasta que regirá todos sus actos.

Las Minas

Un día nos llevó un tal Aspirino de visita a un lugar cercano al río Ebro, en el que se encontraban ciertas plantas muy del gusto del grupo.

Canisio Culeras y las Berretes

Aspirino

Aspirino era un gran experto en Micología, Desparrame y Concepto Teorizante. Tras una masiva recogida de ejemplares, CCyLB decidieron montar un campamento para pasar la noche y escuchar los sabios consejos de Aspirino, quien fumaba con delectación de un artefacto al que los muchachos llamaban cariñosamente Botafumeiro, y deglutía destilado tras destilado con gran parsimonia.
Decidí dar un paseo por la redolada y descendí una pequeña colina. De repente tropecé y caí entre unos arbustos y me di un costalazo tremendo contra una madera que salía de una piedra. Me levanté como pude y vi una especie de puerta excavada en una roca.

Canisio Culeras y las Berretes

Descubrimiento de Las Minas

Una lámina oxidada mostraba algunas letras pero era todo bastante inteligible. “¡Qué omnumiscente, Tomates y Cebollas”, pensé extrañado. Acudí junto al grupo y les expliqué mi descubrimiento.

Rápidamente se organizó una expedición encabezada por Aspirino quien comenzó a caminar con grandes zancadas. Les llevé al lugar señalado y contemplaron la puerta y la inscripción. Después de limpiar la lámina, apareció un nombre: Carbones Borguil. Aspirino nos informó que se trataban de unas minas abandonadas desde hacía mucho tiempo. CCyLB sopesaron la posibilidad de instalarse allí y le encargaron a Aspirino que realizase las gestiones correspondientes para instalarse en las minas. Aspirino consiguió un contrato de alquiler para el grupo y nos instalamos allí.

Canisio Culeras y las Berretes

Era un lugar junto a la ciudad, y cercano de la facultad de veterinaria, donde La Berrete Curro Matachín colaboraría ocasionalmente como asesor en matacía y menudencias.

Las Minas conocerán los mayores momentos de esplendor del grupo y las fiestas más omnumiscentes que nunca ha celebrado la ciudad. Las Minas tenían varias estancias que acomodaron como dormitorios y una pieza central donde ensayaban, hacían sus trabajos manuales y servía como oficina y laboratorio de destilación.

Canisio Culeras y las Berretes

Las Minas

Las Minas eran tan grandes, que yo mismo me perdí en varias ocasiones. Un día, mientras repetían por septuagésima vez el mismo pasaje de una pieza musical, me adentré por uno de los corredores y aparecí en una especie de caverna. Nada más entrar, sufrí escalofríos y los ojos se me pusieron a la birolé. Cuando estabilicé mi ánimo, descubrí que las paredes tenían una serie de frescos. “¡Tomates y Cebollas”!, exclamé. Con un golpe de coraje y audacia, me acerqué y contemplé los dibujos. Eran toscos y a la vez elegantes, con profusión de colorido.
Tengo una pequeña laguna nemotécnica, lo siguiente que recuerdo es que estaba en la sala central, contándole a La Berrete nº 50 mi descubrimiento y apurando una jarra de Sangría. La Berrete nº 50 quiso ver los frescos y lo llevé hasta allí. Al llegar, observé que sus ojos giraban tres veces seguidas y los cerraba; volvían a girar tres veces seguidas y los cerraba otra vez. Después, se acercó a la pared del fondo. No había dado más de tres pasos cuando se metió un sonoro tozolón.

Canisio Culeras y las Berretes

La Bicha de la Mina

Le ayudé a levantarse y descubrimos que había tropezado con un baúl que estaba en el suelo. No pudimos abrirlo y lo llevamos a la sala común. Tras varios intentos sin éxito por parte de Las Berretes, a Canisio se le ocurrió cogerlo entre todos y estrellarlo contra una pared. Así lo hicieron y el baúl se resquebrajó y, finalmente, se abrió. Dentro aparecieron una miríada de legajos y mamotretos, atados con manojos de hierbas secas. Un tremendo “hevy-pop-jazz” cruzó la sala y reverberó por Las Minas.
Los legajos fueron develados por La Berrete nº 50 a quien yo ayudé en todo lo que pude. Durante varios días dedicamos todo nuestro esfuerzo a interpretar su mensaje. Los memoriales, expedientes, papiros y manuscritos encontrados y develados, fueron:

Canisio Culeras y las Berretes

Manual de Taurología Hermética

Canisio Culeras y las Berretes

El Culto Prohibido a la Bicha de la Mina

Canisio Culeras y las Berretes

Vida y Obra de la Dama de los Roscos

Canisio Culeras y las Berretes

Canon Chaparrense Ilustrado

Canisio Culeras y las Berretes

Catálogo de Cuernos Parejos

Canisio Culeras y las Berretes

Del Tercer Ojo al Uno e Indiviso

Canisio Culeras y las Berretes

Análisis Conceptual de la Morfología Taurológica Aplicada al Cuerpo

Canisio Culeras y las Berretes

Experiencias Extracorporales: El Sendero PicassoVisión

Canisio Culeras y las Berretes

Experiencias Extracorporales: El Sendero DalíVisión.

Canisio Culeras y las Berretes

Guía Práctica para Construir el Arquetipo Mágico

Canisio Culeras y las Berretes

Guía Práctica para Construir el Arquetipo Mágico

Además, apareció envuelto en un saco de badana, una serie de piezas pequeñas, de color negro brillante que parecían fragmentos de un puzzle. “¡Tomates y Cebollas, qué descubrimiento”! Tras intentar encajar las diversas piezas sin éxito, CCyLB recorren diversos centros infantiles y de la tercera edad con las piezas del puzzle, pero nadie es capaz de lograr un resultado conexo.

Canisio Culeras y las Berretes

Alma Leh

Una noche en la que volvían de hacer surf en el río Ebro, conocen en la taberna Dream a Alma Leh, un prestigioso diseñador local quien se mostró admirado de los espectáculos y vestimentas del grupo. Tras compartir algunos destilados, Canisio le cuenta a Alma Leh la inutilidad de sus esfuerzos por montar el puzzle y socava su opinión. Este les sonríe, se acerca al fondo de la taberna y vuelve con una mujer, a quien presenta como MariMar Iscal, especialista en rompecabezas y experta en fusilamientos publicitarios, quien se cree capaz de articular el puzzle. La llevan a Las Minas y le muestran el hallazgo.

Canisio Culeras y las Berretes

Tras contemplar brevemente las piezas y los dibujos previos, apenas un suspiro empleó MariMar Iscal en armar el puzzle: sacó sus pistolas y lo fusiló sin ningún miramiento.

Nos lo mostró terminado, mientras comenzaba a dibujar algo en una hoja de papel. Nos acercamos a mirar: una especie de formas agrupadas, sin definir y sin sentido, descansaban sobre la mesa. CCyLB se miraron y se iban a lanzar sobre MariMar Iscal, cuando ésta mostró el dibujo. Un quedo “hevy-pop-jazz” como un murmullo se dejó oír.

Canisio Culeras y las Berretes

En el dibujo aparecía con claridad un moñaco, con aspecto Taurológico de un solo ojo, que miraba de perfil a los concurrentes. Tenía senos y cosenos bien pronunciados y piernas humanas.

Ese debía ser el Arquetipo Mágico, el Gran Talismán Asombroso. “¡Tomates y Cebollas, qué omnumniscencia”! ¡”Él nos guiará hasta el fin del mundo y hacia el Santo Grial”!, exclamé. El resultante era muy parecido a algo que ya conocía y que me rondó por la mollera durante varios días, pero no pude concretar nada más.
A raíz de este prodigioso descubrimiento, Alma Leh y MariMar Iscal se convirtieron en los publicistas del grupo. Su primera misión fue convertir el Arquetipo Mágico en el nuevo emblema de CCyLB.

Canisio Culeras y las Berretes

Hicieron camisetas y gorras en negro, con el emblema del grupo en blanco, que posteriormente serían parte de la indumentaria en los espectáculos.

Durante un tiempo, CCyLB estudiaron los legajos y pusieron en práctica sus enseñanzas, métodos y conceptos.

Y allí estaba yo, Anselmo de Piñones, para ser testigo y cronista de estos sucesos, en el año del Señor de 1994.

Anterior: Encuentro en Praga | Siguiente: Año del Señor 1994

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s